Pilates
El signo distintivo para que un ejercicio sea un ejercicio de Pilates es que cumpla con los principios del método.
Son los principios de alineación, centralización, concentración, control, precisión, fluidez y respiración los que le dan la característica distintiva al ejercicio para que pueda considerarse un ejercicio de Pilates.
Aspectos como la elongación, la simetría, la propiocepción, la disociación, el core o power house, entre muchos otros, hacen que los ejercicios lleven ese sello del método.
Cuando uno comienza a practicar pilates tiene una sensación de hacer ejercicios muy robotizados, muy protocolizados. Y es normal que al principio se sienta eso porque se trabaja de forma muy disociada (piernas, brazos, cuello- cabeza con independencia de tronco, zona lumbar con independencia de zona dorsal o cervical…) con el objetivo de aprender a utilizar unas partes del cuerpo con independencia de otras para mejorar la movilidad de las mismas y para utilizar las zonas estrictamente necesarias.

Otra sensación de los alumnos que reciben clases de Pilates es el trabajo que sienten los días posteriores a la clase en zonas o músculos del cuerpo que no sabían ni que existían. Esto es porque los ejercicios del método trabajan la musculatura profunda, aquella que está muy pegada al hueso (multífidos o músculos que entretejen las vertebras, psoas iliaco, transverso abdominal o capa abdominal más profunda que ejerce de verdadera faja abdominal, etc).
Y es que la mayoría de los deportes trabajan la musculatura pero de forma más superficial. Se trabajan los músculos a los que la mayoría de los deportistas estamos acostumbrados: cuádriceps (muslo), gemelos, recto abdominal (tableta de chocolate), bíceps (bola del brazo)… y además, normalmente de forma lateralizada y descompensada (deportes como el hockey o los deportes de raqueta son ejemplo de esto).
Por eso, tras un tiempo de práctica de Pilates, se comienza a tener sensaciones de agilidad, de movilidad, de simetría, de necesitar estirarse, corregir la postura, que llega de repente. Un día comienzas a saber a activar los músculos que tanto tiempo lleva el instructor pidiéndote que actives y que en un inicio te sonaba a un idioma lejano”. Bien es cierto que todo esto comienza a sentirse después de un tiempo de práctica, como en todo, siendo constantes y aplicados.
Prueba de los beneficios del Pilates son las personas que, cada vez más, acuden a los Centros de Pilates, a los gimnasios o contratan instructores a domicilio porque son recomendados por traumatólogos, por amigos o conocidos que ya lo practican o porque quieren ponerse “fuertes por dentro”.

Hoy día es más frecuente encontrar perfiles heterogéneos en la práctica de este deporte (deportistas que practican otros deportes, adolescentes con dolores de espalda por las largas jornadas de estudio, trabajadores que pasan muchas horas en las mismas posturas, etc), pero aún queda mucho trabajo por hacer en cuanto al mito de que el “Pilates no es deporte”.
La intensidad en la práctica del Pilates depende de muchos factores. La movilidad, las lesiones, las patologías, la tonificación muscular, la fuerza o la resistencia determinarán el nivel de la sesión. Es muy importante que la práctica tenga una progresión para que se asienten de forma adecuada desde el inicio los principios básicos del método, entre ellos la respiración, cuya ejecución es complicada, dado que durante la realización de los ejercicios esa respiración específica es fundamental para obtener todos los beneficios del ejercicio, y coordinarla con los movimientos, con el control postural y la estabilización supone un auténtico reto.
Es recomendable el Pilates como base de entrenamiento para cualquier deporte. La correcta activación muscular como medida de protección de cara a prevenir lesiones, la propiocepción y el control postural como recurso para una adecuada ejecución y la disociación para saber utilizar únicamente las partes necesarias implicadas en el desarrollo de un movimiento son algunos de los aspectos que hacen del Pilates un deporte completo y fundamental de base.
Por otro lado, es importante que el instructor tenga la formación adecuada, porque hay un error grave en el sector al pensar que cualquiera puede dar una clase de Pilates. Un ejercicio mal ejecutado puede generar verdaderas sobrecargas musculares o descompensaciones estructurales que puedan derivar en, por ejemplo, patologías de columna como protusiones o hernias).

Pilates mat o suelo
En Pilates mat o suelo el único material que realmente se necesita es un mat o colchoneta. Pero existe una variedad de implementos que se pueden adquirir para completar la práctica de este deporte, como el aro flexible, la cinta elástica, el fitball, la pica, el rodillo, etc.
Si vas a comprar un fitball tienes que tener en cuenta que para elegir el tamaño adecuado del balón se aplica la siguiente regla general: al estar sentado, las piernas deberían estar colocadas en el suelo en un ángulo de 90 grados. En concreto, esto significa: Estatura hasta 140 cm = balón de Ø 45 cm, estatura de 141 a 154 cm = balón de Ø 55 cm, estatura de 155 a 175 cm = balón de Ø 65 cm, estatura de 176 a 185 cm = balón de Ø 75 cm, estatura de 186 a 200 cm = balón de Ø 85 cm.
Igualmente, a la hora de comprar un mat o colchoneta lo ideal es que tenga un grosor superior a 10mm y no sea muy blanda.
El Pilates mat o pilates suelo consiste en realizar los ejercicios del método sobre una colchoneta o mat. En realidad, la práctica de estos ejercicios pueden realizarse en cualquier colchoneta, pero el mat, de origen, tiene unas características especiales. Las más significativas son que, el mat está construido sobre una base de una madera especial que no se ve afectada por los cambios de temperatura, el grosor de la colchoneta es superior al de una colchoneta normal y su revestimiento suele ser de una buena polipiel que tolere el peso, el sudor, etc. De ahí que se llame Pilates Mat, pilates sobre el mat.
El Pilates Mat puede hacerse en diferentes posiciones: de pie, supino (boca arriba), prono (boca abajo), en cuadrupedia, etc.
En sus inicios, el creador Joseph Hubertus Pilates, desarrolló el método con un número determinado de ejercicios, pero en la actualidad este método ha ido evolucionando y son numerosos los ejercicios que pueden practicarse.

Pilates máquinas
El Pilates con máquinas, también conocido como Pilates con aparatos, es una modalidad del método Pilates que utiliza equipos diseñados específicamente para mejorar la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio y el control corporal.
Las principales máquinas de pilates son:
1. Reformer
- La más popular.
- Plataforma deslizante con resortes que se ajustan para variar la resistencia.
- Permite trabajar acostado, sentado, arrodillado o de pie.
- Mejora la fuerza del core, el equilibrio y la movilidad.
2. Cadillac (o Trapecio)
- Marco grande con barras, resortes, correas y trapecios.
- Ideal para rehabilitación y para trabajar la movilidad y control del cuerpo.
- Permite ejercicios tanto muy suaves como altamente desafiantes.
3. Chair (Silla Pilates o Wunda Chair)
- Caja con un asiento y un pedal con resortes.
- Permite trabajar piernas, core, brazos y equilibrio en posiciones verticales.
- Muy efectiva para usuarios avanzados.
4. Barrel (Barril o Spine Corrector)
- Superficie arqueada que ayuda a estirar la columna y abrir el pecho.
- Muy usado para mejorar la postura y corregir desequilibrios musculares.
5. Tower (Torre)
- Similar al Cadillac pero más compacto, se acopla a un Reformer o pared.
- Usada comúnmente en estudios con espacio limitado.
