El waterpolo es un deporte acuático muy dinámico que combina elementos del fútbol, balonmano y natación. Se juega entre dos equipos en una piscina, y el objetivo principal es marcar goles en la portería del equipo contrario, similar a otros deportes de balón.

Cada equipo está compuesto por siete jugadores en el agua: seis de campo y un portero. Los jugadores deben nadar constantemente, ya que el juego requiere mucha resistencia y habilidades acuáticas.

El juego se divide en cuartos generalmente de 8 minutos cada uno en competiciones oficiales, aunque esto puede variar en partidos amistosos o categorías menores, y el equipo que marque más goles al final del partido gana. Además, el waterpolo requiere una combinación de fuerza, estrategia, resistencia y habilidades técnicas, como el tiro, la defensa y la capacidad de nadar rápidamente en diferentes direcciones.

Es un deporte muy intenso y físico, donde la resistencia y la coordinación son clave. También fomenta el trabajo en equipo y la táctica, ya que los jugadores deben coordinarse para defender y atacar de manera efectiva.

La pista de waterpolo es una parte fundamental del juego y tiene unas dimensiones específicas para garantizar un desarrollo justo y equilibrado del deporte. La piscina de waterpolo mide aproximadamente 30 metros de largo por 20 metros de ancho, similar a una piscina olímpica. La profundidad suele ser de al menos 1,80 metros, para que los jugadores puedan nadar y moverse con comodidad sin tocar el fondo, aunque en algunas competiciones puede variar ligeramente.

En cada extremo de la piscina, hay una portería que mide 3 metros de ancho por 0,9 metros de alto, y está situada a nivel del agua. La zona de gol se delimita con líneas o marcas en el fondo y en la superficie, y en frente de cada portería hay una línea de 2 metros de distancia, que marca el área en la que los jugadores salvo que tengan la pelota, salvo el portero.

Además, en la piscina hay marcas y líneas que delimitan diferentes áreas de juego, como la línea central, que divide la cancha en dos mitades iguales, y las áreas de exclusión o de penalización, donde se sanciona a los jugadores por faltas graves.

La piscina también cuenta con una zona de banquillos para los equipos, y en algunos casos, con plataformas o gradas para los espectadores. Todo esto está diseñado para facilitar el juego, la seguridad y la organización del partido.

Para empezar el partido se coloca la pelota en el centro de la pista, y el partido comienza cuando el árbitro da la señal. En ese momento los jugadores de ambos equipos nadan rápidamente desde la línea de fondo donde está ubicada su respectiva portería hacia el centro para ganar la posesión de la pelota.

Los jugadores pueden pasarse la pelota entre ellos, nadar con ella en una mano, o lanzarla con fuerza hacia la portería. Sin embargo, no pueden usar ambas manos para jugar, salvo el portero, que puede usar ambas manos dentro de su área.

Los jugadores pueden ser sancionados por cometer faltas. Estas pueden ser:

Faltas leves: empujar ligeramente, sujetar, interferir sin violencia.

Faltas graves: empujar con violencia, sujetar con fuerza, hacer contacto físico excesivo.

Las sanciones pueden ser tiros libres para el equipo contrario, exclusiones temporales de 20 segundos o más, o penaltis.

Cuando un jugador comete una falta grave, puede ser expulsado temporalmente, dejando a su equipo con un jugador menos.

Cuando un jugador comete una falta grave dentro de su propia área o en una situación que justifica un penalti, el árbitro concede un tiro de penalti al equipo contrario. El balón se coloca en el punto de penalti, que está a 5 metros de la portería, en línea con los postes. Lo puede lanzar cualquier jugador. El portero debe estar colocado en la línea de gol y no puede salir antes de que se realice el disparo. En esta jugada no hay posibilidad de rebote como en otros deportes como el fútbol o el baloncesto.