Existen dos modalidades de buceo, el buceo técnico o profesional y el buceo recreativo. El buceo técnico o profesional se realza con mezclas especiales de gases como Nitrox enriquecido, Heliox y Trimix o con recicladores de aire que permite llegar a profundidades superiores a los cien metros.  Este tipo de buceo conlleva mayor riesgo que el recreativo y requiere un alto nivel de preparación. En cambio, el buceo recreativo se limita por lo general a los 20-40 metros de profundidad y se practica en dos modalidades: el buceo libre o en apnea (descenso en el mar a pulmón libre, es decir, sin equipos de submarinismo tradicionales), y el buceo autónomo, en el que el buzo utiliza una botella con aire comprimido que le permite ir respirando el aire almacenado. También se considera buceo recreativo el uso de mezclas de aire enriquecido (Nitrox) con porcentajes de O2 hasta el 40 %.

Vamos aquí a centrarnos en el buceo recreativo autónomo.

Además del equipo básico y de la propia botella, se emplea un arnés y un mecanismo de flotabilidad que, integrados, reciben el nombre chaleco hidrostático, un chaleco de flotabilidad o chaleco estabilizador, un regulador que permite respirar el aire de la botella, y un sistema de lastre. No obstante, los estándares de seguridad actuales requieren una serie de instrumentos que le permiten saber a qué profundidad se encuentra y qué presión de aire le queda, llamados profundímetro y manómetro, respectivamente. También se están utilizando ordenadores de buceo que, en función de la profundidad, la mezcla de aire y el tiempo de permanencia bajo el agua, indican al buceador en cada momento los límites de profundidad en los que puede permanecer.

El buceo recreativo, aunque es una actividad bastante segura, presenta riesgos que exigen conocimiento y responsabilidad por parte de sus practicantes. Es necesario tener una preparación adecuada, familiarizarse con el equipo, conocer y aplicar estrictamente las medidas de seguridad, una formación específica para tener un mínimo de conocimientos técnicos y fisiológicos, y el respeto al medio acuático.

Por regla general, se exige una titulación reconocida que certifique el conocimiento de las reglas y normas, y en algunos casos, un mínimo experiencia, que habitualmente se establece exigiendo un determinado número de inmersiones previas.Pero la regla más importante es NUNCA BUCEAR SOLO.

A diferencia de otros deportes que conllevan un menor riesgo, para practicar un buceo seguro es necesario realizar un curso de iniciación que incluye pruebas médicas, pruebas teóricas y prácticas, y entre ellas el famoso bautismo de buceo.

El cuerpo humano no está acostumbrado a la presión y a los cambios de esta en la profundidad del mar. Por ello, se deberá realizar previamente un examen médico especializado”, el cual se repetirá cada dos años en el caso de los buceadores deportivo-recreativos. Este reconocimiento debe figurar en tu libreta de actividades subacuáticas porque, además, nos lo podrían pedir en el centro de buceo.

Por la densidad del agua, los movimientos dentro de la misma cuestan más. Por ello, antes de bucear, se deberá preparar el cuerpo con un entrenamiento físico, ya que, en caso contrario, se podrían sufrir calambres por fatiga muscular. Es conveniente fortalecer las piernas, los glúteos y la espalda y la zona abdominal.

Si se va a bucear por primera vez, es conveniente hacerlo en aguas tranquilas, con escaso oleaje y corrientes, poco profundas, y cuyas condiciones permitan una buena visibilidad. Si el agua donde se vaya a bucear es demasiado fría, aunque se utilice un traje de neopreno, se corre el riesgo de sufrir hipotermia. Es mejor optar por aguas cálidas.

Es importante prestar atención a lo que ocurre alrededor cuanto estemos buceando, ya que podemos ser golpeados por alguna embarcación que no nos haya visto.

Cuando se bucea, la presión aumenta a medida que el buceador se sumerge debido al volumen de agua que hay sobre éste. Por eso, se debe controlar la velocidad de ascenso, respetando los tiempos dependiendo de la profundidad y la duración de la inmersión, para que la presión se vaya regulando gradualmente y evitemos el síndrome de descompresión. Las burbujas son una buena ayuda, siendo una regla habitual, subir más lentamente que las burbujas que se emite con cada exhalación de aire. También se puede evitar la enfermedad descompresiva siguiendo los tiempos del ordenador y el reloj de buceo y las indicaciones de las tablas de descompresión.

Es bueno estar descansados, hidratados y haber comido más o menos un par de horas antes, dando tiempo a hacer la digestión y no haber bebido alcohol.

Es importante siempre mantener la calma, ya que, en caso de algún contratiempo, nos permitirá pensar mejor y actuar de la mejor manera posible. No es bueno contener la respiración innecesariamente porque nos puede producir una sensación de angustia e incluso dañar los pulmones.

Es muy conveniente estar protegido con un seguro de buceo para tener garantizada la asistencia médica adecuada en caso necesario.

Por último, en el caso de que hayas ido de viaje en avión y hayas estado varios días buceando, es importante esperar al menos 24 horas antes de subirse a un avión de vuelta porque existe el riesgo de sufrir el síndrome de descompresión.

Iniciación y dónde practicarlo

El primer aspecto que hay que tener en cuenta a la hora de iniciarse en la práctica del buceo es no bucear solo. Lo más importante es la seguridad, ya que esto nos permitirá disfrutar de este deporte.

Si alguna vez te has planteado bucear, pero no sabes por dónde empezar, una buena opción es realizar un bautismo de buceo Podrás experimentar las sensaciones que tendrás si te conviertes en buceador titulado. En el bautismo de buceo puedes aprender los fundamentos básicos, bajo la supervisión de un monitor experto. Esta actividad normalmente se desarrolla en una piscina. No es un curso de buceo, pero podrás aprender a utilizar el equipo, a respirar bajo el agua y los fundamentos básicos de seguridad. Esta actividad se puede realizar a parir de los 8 o 10 años.

Para realizar el bautizo, se hace una introducción teórica sobre el buceo, las reglas básicas del submarinismo y el funcionamiento del equipo para pasar posteriormente al agua.

Para poder iniciar una formación de buceo es importante estar sano (por lo general se requiere un certificado médico aprobado) y que cuente con una habilidad demostrable para nadar. La edad mínima varía según la asociación en que la escuela está afiliada. Es recomendable elegir una escuela que está afiliada a una organización renombrada como FEDAS, PADI, IDD, NAUI o SSI. Con FEDAS (Federación Española de Actividades Subacuáticas) ya se puede empezar el curso regular a partir de 14 años. Estos requisitos de edad pueden variar según la escuela de buceo.

Cualquier persona que comienza con el buceo tendrá que completar un curso o formación de buceo básico primero. Por lo general consiste en varios módulos: una parte teórica, una parte práctica en la piscina y una serie de buceos en aguas abiertas. Un curso de buceo básico se enfoca sobre todo en adaptarse al equipo de buceo y aprender varias técnicas básicas. Tales como técnicas de respiración, la estabilización, subir y bajar y los signos de buceo (gestos con las manos). A menudo tratan también un poco de la física y la fisiología de buceo.

Después de completar con éxito el curso básico se obtiene su licencia “open water diver” (FEDAS habla de un buceador de 1 estrella). Ahora está calificado para bucear con un compañero al menos equivalente en aguas abiertas (hasta una cierta profundidad y en “condiciones normales”).

Una licencia de buceo de una escuela que está afiliada con dichas asociaciones de buceo es en principio mundialmente aceptado. Sin embargo, es posible que el administrador de un sitio de buceo pida una prueba de su experiencia de buceo como un cuaderno de buceo. Una licencia de buceo es en principio válida para toda la vida, pero es aconsejable tomar un curso de actualización si pasó un tiempo desde que ha buceado. Por lo general dan estas clases en cada escuela de buceo.

Para informarnos más sobre la práctica del buceo, se puede acceder a las diferentes Federaciones autonómicas. Además, existen numerosos clubs y centros repartidos por toda España donde poder iniciarse en la práctica del buceo.